Nuestros MÚSICOS

En Grecia la música, la lira por ejemplo que acompañaba la voz del poeta, estaba junto a él.  Lo humano, los versos, la recitación, y la música iban de la mano. Después todo se va cayendo, y la música se ha arrumbado —triste palabra para algo tan bello—. Pero es que nuestros músicos si por algo destacan es por lo humano, aunque no reciten, aunque estén a un lado, aunque haya actores por delante y no tengan el primer foco. Y lo sabéis. Vaya pedazo de corazones.
Y como músicos es necesario que sepáis que estos tíos son unos artistas, que no se dedican solamente a tocar otras canciones. Por si no lo sabéis han creado, han compuesto música propia y algunos de ellos las han sacado adelante con aplausos. Eso es de artistas.
Así que es una pena que nunca estén delante; en escena los músicos siempre quedan atrás. Así que es nuestra tarea que de alguna manera ellos también estén delante con todos. Y a veces, con tanto ajetreo, con tanto tropel por nuestras cabezas, se nos pasa este detalle. Menos mal que alguna voz nos lo recuerda con el cariño y estima que les tiene.
Son nuestros músicos. Y si empezaron viendo este proyecto como lejano, como un rompecabezas que montar, como un profundo vacío que llenar (¿Quién va a tocar esto, quién va a cantar esto, cómo versionamos esto?), con el tiempo se dieron cuenta de que este proyecto estaba creciendo, iba subiendo escalones, iba por buen camino…, aunque a veces llegara una curva de ¡agárrate!, pero se salía. Porque hemos tenido que pedirles muchas veces que cambiaran esto o aquello, que bajaran, que subieran, que alargaran y acortaran, y lo han hecho en poco tiempo, y dando la mejor cara, que sin duda es lo más costoso.
Aún recuerdo los primeros “Pero ¿se puede hacer?”, “Sí se puede, pero es que…”, “Pero… se puede, ¿no?”, “¡Hombre…!”.
Y cuando nos hemos equivocado, nos han sabido decir “Tú y tú, esto así no va bien”. Con una educación increíble. Nos han dado una lección unos jóvenes de 18 años, porque tienen autoridad y se ganaron nuestro respeto como personas y como músicos hace ya muchos años, porque hablar con ellos es un gustazo, no van con dobles discursos, saben expresar… ¡Nos han sabido enseñar!, y no son profesores. ¡Pero tienen un corazón…!

Y a todos, músicos, actores, diseñadores, los veréis el día 3, en el Teatro de Torrevieja, apostando por ofrecer su ayuda a otros jóvenes que están en otro país, en otra situación, y que no tienen un micrófono ni una voz que les diga Respira

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