AHORA QUE YA HA PASADO UNOS DÍAS...

Hace poco dijo alguien a quien admiro que una vida que no es entregada a los demás no merece ser vivida. Él la escuchó a alguien sabio. Y ¡quién sabe hasta dónde podríamos remontarnos!
Kant: «Actúa de tal manera que busques el bien para ti y para los demás».
Jesucristo: «Amaos los unos a los otros».
Robe Iniesta: «Ama y ensancha el alma».
Diferentes formas para decir que aquí no hemos venido para estar solos. No hay más que mirar a un lado para saberlo. Es de Perogrullo. Sin embargo, cuesta escapar del efecto Yo primero.
Lo que sucedió la noche del 3 de octubre es que unos jóvenes nos han sorprendido entregándose a los demás. Ellos van a ser medicina, arroz, libro para otros que son dolor, tierra, duda. Han sido voluntad.
Hemos leído los comentarios de agradecimiento y se repiten muchas palabras: emocionante, ilusión, esperanza, lágrimas —de empatía—, risas. Son vuestras palabras, y estas les van a devolver lo que os dieron. ¡Es tan sencillo como esto! Gracias por tener un minuto para devolverles su entrega. Gracias.
Muchos hemos pensado alguna vez que la generación que nos sigue está perdida, ¡como si nosotros hubiéramos sido los arquitectos de un mundo feliz que ha sido demolido!
Luego ves a estos chavales arañando tiempo a su sofá, a la comida de mamá o a la playa en verano y vuelves a despertar de un sueño de evasión, te limpias las legañas, te lavas la cara y vas a estar con ellos. Eso ocurre con este tipo de personas-para-los-demás, que uno quiere estar con ellos.
¡A que os ha pasado alguna vez!

Amaos, amaos. Y ensanchad el alma.

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