CUANDO HABLAMOS DE ELLOS...

Cuando hablamos de ellos… lo solemos hacer siempre destacando lo negativo, comparándolos con nosotros mismos quienes ya pasamos sin torcernos por ese camino.

Cuando hablamos de ellos… los calificamos de forma rápida, englobándolos a todos en el mismo conjunto, sabiendo que nosotros somos ya mayores para dejarnos influenciar por algo o alguien.


Cuando hablamos de ellos… decimos que no hacen nada, que pierden el tiempo, que solo les interesan sus móviles, los pokemons o  internet sin embargo nosotros -cada vez más- solo creemos lo que vemos por televisión.

Cuando hablamos de ellos… pensamos que son incapaces de hacer algo que nosotros ni siquiera queremos intentar.

Cuando hablamos de ellos… les decimos que vean más allá, que planifiquen su futuro, así les apartamos la mirada de este presente en el que les estamos obligando a vivir.

Pero son jóvenes nada más… ofréceles un ensayo de una obra de teatro en las mañanas de agosto,  concédeles  oportunidades, entrégales un incentivo, algo en lo que creer,… y verás su respuesta.


Así, cuando hablemos de ellos… podremos agradecerles el esfuerzo que realizan cada día para venir a los ensayos, valorar su constancia, las ganas de hacer las cosas bien, de agradar al público… de hacer teatro.


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